¿Cuál es el mejor papel para imprimir? Los mejores folios para la oficina

Cuál es la mejor marca de folios es una pregunta muy recurrente. Navigator es una de las mejores. El papel Mondi IQ Premium también es muy bueno. Las dos ofrecen papeles de diferente gramaje y textura, adecuados para las impresiones del día a día (80 gramos) o para los documentos especiales (90 y 100 gramos). Veremos alguna más a lo largo del artículo y explicaremos algunas cosas que te ayudarán a conocer mejor el papel.

Los mejores folios para imprimir

Los mejores folios para imprimir: el gramaje no lo es todo

Generalmente, el papel de 90 gr. es mejor que el de 80, y el de 100 mejor que el de 90. Afirmaciones de este tipo se pueden encontrar en foros, blogs y reseñas de usuarios. Pero no todo es tan sencillo.

Sí, el gramaje del papel es una propiedad física importante. De hecho, es la más utilizada para establecer comparaciones. Pero no es la única. Las diferencias entre los diferentes tipos de papel de impresora abarcan también otros aspectos. Concretamente, la opacidad, blancura del papel, brillo, resistencia a la tracción, rigidez, espesor, rugosidad, grado de humedad, permeabilidad al aire...

Si echamos un vistazo a las especificaciones alguna ficha técnica comprobaremos que la lista de propiedades es muy extensa. Ahora bien, ¿cuáles de estos parámetros son los más importantes?

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La textura del papel

El gramaje es importante. Lo es sin duda. Sin embargo, la textura de un folio no es menos importante. El grado de rugosidad y el tamaño del poro del folio van a influir, y mucho, en la calidad de la impresión. Por ejemplo, para impresiones en máquinas láser, existen papeles satinados que ofrecen muy buenos resultados de impresión. Lo mismo para las impresoras de inyección de tinta.

Textura de folios para impresora

En un papel satinado de textura lisa, tanto las moléculas de toner como las gotas de tinta se fijan en la superficie con mayor precisión y limpieza que un papel áspero y rugoso. En cambio, un papel con excesiva porosidad provoca la dispersión de la tinta y reduce la nitidez de los caracteres tipográficos.

Por ello, un papel con grano grueso, un verjurado, pueden ser excelentes soporte para ilustraciones, pero no resultan tan apropiados como papel para impresora o fotocopiadora. En este sentido, unos folios de excelente calidad, con una textura muy satinada y un recubrimiento especial, específicos para láser son los Clairefontaine DCP. Es posiblemente otro de los mejores folios para imprimir.

Grano del papel

Los folios DCP se fabrican una gran variedad de gramajes, desde 120 hasta 350 gramos; y formatos, Din A3 y Din A4. La textura ultralisa de su superficie logra una anclaje perfecto y una impresión de alta definición, especialmente en impresiones de alta resolución.

En cuanto a qué gramaje elegir, esto tiene más que ver con el tipo de trabajo que se vayamos a hacer. Un papel de 350 gramos, puede resultar apto para la portada de una obra, mientras que para las páginas interiores comprar un papel de 120 gramos será más que suficiente.

¿Qué otras propiedades físicas se pueden usar para saber cuáles son los mejores folios para imprimir? Las siguientes en la lista son la opacidad y la blancura.

Los mejores folios tienen siempre una alta opacidad y blancura

De poco sirve tener un papel con un gramaje alto y una textura excelente si es un papel poco opaco, oscuro. La opacidad suele estar intimamente relacionada con el gramaje. Pero no siempre es así. La opacidad la podríamos definir como la resistencia que ofrecen los folios a ser atravesados por la luz.

Los mejores folios tienen que ser lo suficientemente opacos como para que no se transparente la siguiente hoja. Más aún si pretendemos imprimir por ambas caras. Un papel de poco gramaje u opacidad al imprimir por doble cara se transforma en un documento poco legible. No es pues un buen papel. La opacidad también está relacionada con el cuerpo o el tacto del papel. Un papel grueso, algo rígido, suele tener una mayor opacidad que un folio flexible y delgado.

Por otro lado está la blancura. La blancura no es tan importante desde el punto de vista de la impresión. Un papel puede dar un buen resultado en la impresora (no producir atascos) pero estar falto de blancura. Se consideran mejores folios a los que tienen un mayor grado de blancura por un motivo: la reproducción cromática.

Los mejores folios tienen que ser bastante opacos y blancos

¿Qué ocurre con los blancos de una imagen cuando queremos imprimir una fotografía de y el papel es grisáceo? Cuando se va a utilizar en para montajes audiovisuales, diseño gráfico, imprenta, etc... Se busca que los folios sean lo más blancos posible. El nivel de negro dependerá luego de la tinta o el tóner. Pero de base el blanco tiene que ser blanco.

La blancura se especifíca de acuerdo con ensayos recogidos en normas industriales DIN o ISO. El ensayo más utilizado es el de blancura CIE.

Conclusión

Los mejores folios no son los de ochenta gramos, ni los más baratos, ni los más blancos, ni los más opacos. Los mejores folios son los que resultan más adecuados para cada trabajo en cuestión.

Por ejemplo, no tienen ningún sentido utilizar unos folios de 100 gramos para unos documentos internos de oficina que se van a triturar al cabo de dos semanas. Tampoco tiene sentido utilizar folios de 90 gramos para una simple fotocopia. En estos casos los mejores folios posibles son unos de ochenta gramos (menos gramaje tampoco) que tengan una buena relación calidad precio, sean bastante blancos y—sobre todo—funcionen bien en la máquina sin producir atascos.

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El Navigator universal si que es un buen papel de impresora en este sentido. Para muchos usuarios es el mejor papel del mundo. Ĺa propia Navigator presume de tener un índice de atascos de sólo el 0.01% (es decir un atasco cada diez mil hojas). Sea o no cierto, los comentarios y las opiniones de nuestros clientes nos dicen que desde luego, es un buen papel.

Existen muchas otras marcas que ofrecen folios de buena calidad. Lo que hay que evitar son papeles excesivamente baratos, hechos con celulosa de baja calidad, de baja opacidad y con una textura excesivamente rugosa que desgasta los rodillos de las impresoras y dispersa la tinta haciendo difícil la lectura del documento.